CÓMO NACE EL APADRINAMIENTO

El Olivar siempre ha sido un lugar de encuentro de todos nuestros amigos, familiares y conocidos. Tenemos unos amigos alemanes, un matrimonio joven que había tenido su segundo hijo, al primero Juri ya lo conocíamos pues les gusta mucho venir a Donosti. Donde la madre aprendió a hablar castellano y se inició el comienzo de nuestra amistad.

Vinieron a visitarnos al olivar para presentarnos el segundo hijo al cual le pusieron Manuel para que tuviera un nombre en castellano.

“Manolito” era un muy pequeño para subirse a los árboles pero Juri que ya tenía unos 8 años se quedó fascinado por los Olivos, árbol que nunca había visto.

Mario le invito a que eligiera uno, le puso su nombre en una tablita de madera que la clavó al lado del árbol e hicimos las fotos de rigor y nació la idea de compartir nuestros árboles de cultivo ecológico con el resto de nuestros amigos y conocidos.

El cultivo ecológico podría asegurar su futuro y nuestros amigos se introducían en la cultura del aceite.

Casi de inmediato pensamos que podría tener un fin social, cobrar una pequeña cantidad destinando una parte a investigar sobre las enfermedades raras tema con el que estábamos muy sensibilizados, y con el resto del importe enviarles una cata a los padrinos. En estos dos o tres años nos han pasado muchas cosas, el proyecto ha seguido adelante y le hemos ido dando forma hasta poder presentarlo como está ahora o mejorarlo de ahora en adelante.

Nada nos gustaría más que los amigos del olivar de cultivo ecológico LURRAI crecieran por todo el mundo y pudiéramos compartir en este lugar pequeño del planeta días de paseo, de conversación, de sabores, de naturaleza, de sensaciones, en definitiva de vida.